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Eva Gallud “Ningún mapa es seguro”

Eva Gallud “Ningún mapa es seguro”

El segundo poemario de la madrileña Eva Gallud viene a confirmar lo que su primer libro presagiaba: estamos ante una poeta de talento a la hora de enseñarnos, digamos, la rutina que la rodea y ser capaz de darle un giro para sorprendernos con algo que a priori es monótono. Si a esto añadimos un conjunto de elementos, que maneja a la perfección y los deja latir en todos y cada uno de los versos, podemos decir que Ningún mapa es seguro” debería ser de casi lectura obligatoria y dejarnos de pamplinadas de medio pelo.

La poesía es seria y el que se encarga de escribirla debe comportarse ante la hoja en blanco como tal, independientemente de gustos o pareceres, pero es una labor reflexiva, de limpieza interior en muchas ocasiones a la que el poeta, o aspirante a semejante sustantivo, no tendría que aproximarse de un modo vanal.

En otro momento hablaré sobre la editorial en la que ha recaído la presente obra, Palimpsesto 2.0, a cuyos mandos de la nave está una pareja sevillana enamorada del verso y del buen gusto, lo cual se puede apreciar en el mimo que emplea en los ejemplares que distribuye por las librerías de toda la geografía peninsular e incluso en la librería propia. Pero ya he dicho que eso será otra batalla.

En primer lugar hablaremos del título: Ningún mapa es seguro”. Una afirmación rotunda, sin dobleces, que echa por tierra algo que todos presuponemos obvio como es el fiarte de cualquier mapa a la hora de dirigirnos al punto X. Gallud pisotea, por decirlo de algún modo, la idea que cualquiera tenemos en mente, nos hace dudar, nos deja en una amplia y árida explanada abandonados a nuestra suerte para que nosotros mismos seamos los encargados de que todo lo que pueda venir a continuación sea algo de lo cual fiarse o no.

Inspirándose en un verso de la poeta gaditana Ana Rossetti en la titulación, y usándolo a su vez a modo de cita, nos sirve como preámbulo de sus tres partes: Topología transitable, Periferia reversible y Cul-De-Sac (literalmente en francés “culo de bolsa” pero es mejor traducirlo como callejón sin dalida o punto muerto).

Es imposible no ver en la obra de cualquier autor, pese a lograr una voz propia y de marcado carácter como es el caso, el influjo de todo aquello que pueda leer, escuchar o ver. Desconozco los gustos de Eva Gallud pero sí puedo apreciar el aroma de poetas de cierta talla, bajo mi humilde punto de vista, como puedan ser Alejandro Céspedes, Chantal Maillard, Ana Rossetti e incluso echando la vista más atrás algo de la polaca, fallecida en el 2012, Wislawa Szymborska. Tal vez esté exagerando en semejantes comparaciones, es posible que esté metiendo la pata, pero no hay nada mejor que ustedes mismos se hagan con el libro y puedan dar su parecer.

Lo último que voy a hacer para así no destripar la obra es dar unas pequeñas pinceladas de las distintas partes y de esta manera el lector sepa ante lo que se a encontrar.

 

 

Topología transitable nos cuenta como percibe la autora la ciudad en la que vive, no creo que lo haga de un modo ficticio por la veracidad y la sensatez con la que describe. Un lugar quizá hostil en el que moverse, cargado de vidas y comportamientos rutinarios, donde la comida es basura y el ciudadano que transita por ella es un insecto, “confundiendo”en algún poema el cuerpo humano como una topología urbana y ofreciendo, tal vez, dos únicas alternativas para escapar:

el mar:

 

y todos los callejones

van a parar al mar

 

o que esa supuesta vida real no sea más que un escenario rocambolesco y ficticio:

 

quién me asegura

 

que esto no es de cartón piedra

decorado atrezo[…]

 

A la par, no deja de hacer continuamente referencia a unos elementos propios de su microcosmos: el agua en forma de charco o lluvia, el asfalto y el adoquín, el gris, la mandarina como una fruta invernal ácida y dulce a la vez, el uso del cítrico para romper la barrera entre el lector y el que escribe, y por encima de todo aves, continuamente aves como testigos mudos de la urbe cargados de rutina:

todos estos días sin un solo pájaro

Eva Gallud

Periferia reversible es la segunda parte y la más breve. Un puñado de poemas más crípticos a mi parecer, en donde la precisión y el preciosismo con el lenguaje alcanzan cotas considerables.

Hace mención a las posibles relaciones entre las personas que habitan esa ciudad, pero sobre todo nos ofrece la alternativa de vivir en la periferia, fuera, en el campo, en contacto con la naturaleza. Aún así resulta desolador ver como alejarnos del bullicio tampoco nos salvará según Gallud:

incorpórese lentamente al carril izquierdo

y continúe hasta el siguiente naufragio 

 

En Cul-De-Sac ha incluido unos poemas que deben, y lo son, ser imprescindibles en el conjunto de la obra, pero que por su significado no casan con ninguna de las otras dos partes, de ahí el título. Seguimos con ese tufillo pesimista en donde los muertos acechan como una culpa. Los días, la luz, las manos, la cruedad, es una cantinela constante. Por supuesto los pájaros es algo que sigue presente en estos poemas. Y la novedad, o al menos es algo que se me ha escapado en las otras dos partes, es la presencia de un “tú” con el que dialogar, al que contarle las cosas. He de decir que los versos, el conjunto de esta parte es la que para mí tiene los poemas más brillantes y como muestra os dejo dos para finalizar este artículo.

 

todo era recto e infinito

los aceros solo se tocaban

en el cambio de agujas

unidireccional

ni los hierros encorvados

del muelle oeste consiguieron

evitar la caída

rauda              [di]recta

 

la naturaleza rompe

-mata-

lo que no se dobla

 

en el juego de los niños insensibles

 yo me sentaba junto al desastre

y escuchaba a ciegas

esa forma tuya de tocar

los féretros

como si fuesen un piano

 

Ningún mapa es seguro” de Eva Gallud, editado por Palimpsesto 2.0 en el 2014.

 

 

Ángel Muñoz Rodríguez me fecit.