Entrevistas

Pajaro Sunrise: jardinería, no arquitectura

Pajaro Sunrise: jardinería, no arquitectura

Hace unos días estuvo Pajaro Sunrise de promo por Barcelona, quedamos en Ultra-Local Records para charlar con él de su nuevo disco “The Collapse” (Lovemonk 2016) y para grabar una nueva F&Y Sessions que podréis ver al final de la entrevista.

Por Armand Rodríguez

 

Fuck&Young: Desde el año 2013, con “Kulturkatzenjammer”, no encontramos ningún larga duración de Pajaro Sunrise y es este 2016 que nos encontramos con el reciente “The Collapse” y una recopilación de canciones perdidas en “Oh My (Last Songs 2006-2016)”, una celebración de tus 10 años de carrera.

Pajaro Sunrise: Sí, era una forma de celebrar este aniversario pero en realidad la mitad de “Oh My” son canciones nuevas, de hecho fueron grabadas después de las de “The Collapse”, en el tiempo muerto, pero sí que la otra mitad son canciones que se habían quedado por el camino. De hecho lo enfocamos mal porque igual ha quedado como un disco de descartes pero en realidad para mí es el disco que más me ha gustado de todos los que he hecho, pero sí que la otra parte son caras B, ediciones de otros países…

F&Y: La historia de cómo se fue gestando “The Collapse” bien da para un documental, lo compusiste prácticamente a ciegas debido a una conjuntivitis, a oscuras solamente con tu teclado…

PS: Bueno, además de eso yo llevaba un montón de tiempo haciendo música para publicidad, trabajando en varias campañas a la vez, al límite de perder el norte sin ser capaz de parar, entonces tu cuerpo siente la necesidad de frenar y responde por ti, en mi caso sufriendo esta conjuntivitis que me obligó a estar dos o tres semanas de pausa. Una pequeña temporada que recuerdo de manera increíble, me permitía levantarme y estar simplemente en una habitación a oscuras y tocar. Además cuando escribo lo hago directamente grabando, y en esta ocasión no podía tener la pantalla del ordenador delante con el Pro-tools abierto, simplemente me dedicaba a tocar y escuchar lo que estaba tocando, hacía mucho que no hacía eso y supongo que le dio un toque distinto a las canciones, además es la primera vez que escribo todas las canciones para un disco juntas en lugar de ir acumulando durante un par de años y luego escoger. El disco es lo que compuse en esa época.

F&Y: Tiempo más tarde, una vez recuperada la vista, fuiste a buscar la luz a Tarifa, a los estudios Punta Paloma de la familia Sagrista, donde trabajaste codo con codo con Bart Davenport.

PS: Soy muy fan de Bart Davenport, incluso antes de haber grabado yo ningún disco, con su álbum debut que recuerdo escuchar en casa de amigos y pensar “ésto es la leche”, y la oportunidad de grabar con él me pareció flipante, de hecho no me lo creía, puede que no sea muy conocido pero pocas cosas me gustan más que sus discos. Pasé una época muy turbia con el “Palaces” en bucle, me sabía las canciones de memoria, y al final trabajar con él era como un sueño.

F&Y: “The Collapse” ha sido co-producido entre ambos.

PS: Sí, pero casi todas las guitarras y los bajos son suyos. Su forma de tocar es muy particular, muy reconocible, y da otro tono, pero había problemas de presupuesto y al final la parte final del disco y las mezclas las hice yo solo, Bart ya estaba de vuelta en California. Nos entendimos muy bien desde el principio ya que el bagaje musical de ambos es muy parecido, quería delegar el trabajo en otra gente, dar espacio, ya que llevaba dos discos haciéndolo todo yo solo.

F&Y: En el disco han colaborado dos grandes amigos como Charlie Bautista y Javier Jiménez.

PS: Con Javi llevo tocando siete años, él es violinista, grabó poco en este disco, pero en este caso más bien hizo de apoyo de aquel que sufre todas las dudas, quiero decir que figura mucho menos pero el puesto que ocupa con su opinión es importantísimo. Charlie lleva grabando teclados conmigo desde el segundo disco, incluso en ocasiones hemos tocado juntos en directo, hace cosas muy reconocibles, en este disco hay teclados que casi hacen la canción, esos los he tocado yo, pero la labor de Charlie es la de vestir las canciones, sin necesidad de hacer cosas llamativas hace que todo acabe sonando como tiene que sonar.

F&Y: De hecho lo complicado es hacer que suenen bien las cosas sencillas, sin florituras…

PS: Claro, hay unas tarjetas de Brian Eno con otro tipo que usaban en el estudio para producir que se llaman “Técnicas Oblicuas de Producción” que sirven en casos de atasco o no saber qué hacer con una canción al mezclar o al grabar. Algunas suenan absurdas al leerlas, otras tienen mucho sentido, tú sacas una tarjeta y sigues aquello hasta el final, aunque parezca una estupidez, a ver dónde te lleva, y tienen una que se entiende bastante bien que dice “jardinería, no arquitectura”, que yo lo entiendo en el sentido de hacer las cosas simples, como podar, ir quitando todo lo que sobra, darle la forma que quieres, no intentar construir y añadir, limpiar y limpiar a ver qué es lo mínimo con lo que consigues todo el efecto, que para mí es lo más difícil de hacer en la música.

F&Y: Otra colaboración ilustre es la de Shawn Lee…

PS: Shawn es capaz de tocar cualquier instrumento, en este disco grabó todas las baterías, también algunas guitarras y percusiones, podría haber hecho de todo en el disco como producirlo o mezclarlo pero estaba claro que solamente podía estar uno en el mando y ese era Bart Davenport, y yo creo que en este caso es lo que le apetecía hacer a Shawn Lee.

F&Y: Saliendo un poco de lo que es la música en concreto, aunque hable de ella, cuéntanos un poco sobre tu trabajo con la traducción de “Perfecting Sound Forever” de Greg Milner (“El sonido y la perfección” Lovemonk|Léeme libros 2015), y cómo te ha influenciado este viaje de 400 páginas al centro del sonido.

PS: La traducción me ha servido para retener datos, leerlo de otra manera, pero ya lo había leído un par de veces y me cogió en un momento en el que estaba cambiando mi forma de escuchar la música, y me sirvió de detonante de ese cambio de pensamiento. Cada uno que lee el libro lo entiende de una forma, pero lo que me llamó mucho la atención es cómo da una perspectiva sin desvalorar lo digital respecto a lo analógico, dándole relatividad al sonido y a la percepción del mismo, lo relativo que es el formato en el que lo escuchas. Cómo escuchamos la música, qué pensamos que está bien y qué pensamos que está mal tiende a ser algo de estómago, algo muy racional, y a partir de ahí casi todos solemos construir argumentos del por qué está bien o está mal, si se escucha mejor en vinilo, si suena mejor en analógico o digital…El libro sirve, si quieres, para quitarle peso a todo eso, para pensar que no importa el formato en absoluto, que hay muchas formas de transmitir la música, para afianzar más la distinción entre música grabada y música en directo y esta creencia de que la música grabada tiene que representar lo mismo que el directo, ¿por qué? son otras herramientas, otro tipo de escucha…Me gusta mucho la perspectiva que da el libro, y traducirlo reforzó más lo que pensaba y lo que había encontrado en el libro.

F&Y: Esta perspectiva aparece de forma similar en “Loco (Cómo no llevar un estudio de grabación)” (Hurtado&Ortega 2016) de Paco Loco en la que el productor insiste en que lo que explica es su manera de hacer las cosas, que hay otras formas de hacerlas pero esa es la suya.

PS: Claro, es que eso es fundamental, y sobretodo en estos tiempos en los que estás escuchando discos grabados de 50.000 formas distintas y, si eres un poco sincero contigo mismo, puedes reconocer que te gustan tanto discos grabados directamente en una casa con el móvil como otros grabados en Nashville en los 60 con equipo increíble analógico, obviamente da un tipo de sonido pero cada sonido se puede adecuar a un estilo de música o se pueden hacer combinaciones nuevas, lo que importa al final sigue siendo la música y que te guste, no el por qué.